La Navidad puede ser un momento mágico, pero también desafiante para las personas con Asperger. Los cambios en la rutina, los ruidos, las luces y las reuniones grandes pueden generar sobrecarga sensorial.
Acompañar desde la empatía, anticipar lo que va a suceder, respetar tiempos, silencios y preferencias, y ofrecer espacios de calma ayuda a que la experiencia sea más llevadera y respetuosa. No se trata de forzar, sino de comprender.
En nuestras redes hemos publicado una serie de consejos para hacer más llevaderos estos días a las personas TEA y a sus familias.
Una Navidad más inclusiva es posible cuando ponemos el respeto en el centro.
