El Síndrome de Asperger

Es un trastorno encuadrado en los TEA,Trastornos del Espectro Autista, muy frecuente (de 3 a 7 por cada 1.000 personas), cada vez más conocido entre la población general y por los profesionales.

Quien lo presenta tiene un aspecto e inteligencia normal o superior y frecuentemente habilidades especiales en áreas restringidas. Su pensamiento es lógico, concreto e hiperrealista. Su trastorno no es evidente, pero tiene problemas para relacionarse con los demás a un mismo nivel de desarrollo. Todo ello supone una discapacidad para entender el mundo de lo social. Aunque todos ellos tienen en común las dificultades para la interacción social, cada individuo puede manifestar dichas dificultades de forma diferente, siendo sus características más comunes:

Dificultades en la interacción social:

  • Socialmente es torpe y difícil de manejar en su relación con otros niños y/o adultos.
  • Incapacidad para hacer o mantener amigos de su misma edad.
  • Es ingenuo y crédulo.

Alteraciones de los patrones de comunicación no verbal:

  • A menudo no es consciente de los sentimientos e intenciones de otros.
  • Dificultades para llevar y mantener el ritmo normal de una conversación.

Inflexibilidad cognitiva y comportamental:

  • Se altera fácilmente por cambios en rutinas y transiciones.
  • Interpretación literal del lenguaje, es literal en lenguaje y comprensión.

Dificultades en la psicomotricidad:

  • Físicamente torpe en deportes o incluso en la escritura.

Intereses restringidos:

  • Fijación en un tema u objeto del que puede llegar a ser auténtico experto.

Dificultades en las funciones ejecutivas y de planificación:

  • Necesita ayuda para planificar y ejecutar el modo de conseguir un objetivo.

Muy sensible:

  • A sonidos fuertes, colores, luces, olores o sabores.
  • Ciertos colores pueden crearle incomodidad, influyendo en su comida, ropa, etc.
  • También algunos olores, texturas de los alimentos y ropa le pueden crear malestar.

Puede a menudo tener:

  • Memoria inusual para detalles.
  • Problemas de sueño o de alimentación.
  • Problemas para comprender cosas que ha oído o leído.
  • Patrones de lenguaje poco usuales. Puede hablar en forma extraña o pomposa, con alteraciones de la prosodia (pronunciación), volumen, tono, entonación…
  • Tendencia a balancearse, movimientos repetitivos o caminar mientras se concentra.

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